Prof. Dr. Dirk A. Loose
Médico cirujano
Especialidad en medicina vascular

La historia de Lucas

Angelika Becker, de 33 años, acompaña a su hijo Lucas de 4 al quirófano. Le pone su animal de peluche en los brazos, acaricia su mejilla y le susurra: «Todo saldrá bien, no tengas miedo. Cuando te despiertes, mamá estará contigo».

A continuación, el cirujano vascular de Hamburgo, el Prof. Dr. Loose, realiza la operación planeada, quitándole al niño de 4 años una vena de la pantorrilla izquierda mal direccionada de casi 20 centímetros de largo. Objetivo: «la pierna izquierda debe crecer».  Esta es 4 centímetros más corta que la derecha. Un cambio venoso congénito en piernas y brazos suele ser la causa de demasiado o muy poco crecimiento. Una malformación de estas características provoca un cambio en el flujo sanguíneo. Cuando la sangre no fluye en la dirección adecuada sino que se desvía, no llega la cantidad necesaria de nutrientes al cartílago de crecimiento de las articulaciones.

El Prof. Dr. Loose, junto con el especialista búlgaro, Prof. Belov, han desarrollado un método de tratamiento para remediar la situación. Y ahora es este el último rayo de esperanza para el pequeño Lucas y sus padres. Su madre, Angelika, afirmaba: «Los pediatras sólo se encogían de hombros desorientados. Un traumatólogo opinó que Lucas tendría que vivir con esto. Un médico homeopático nos dio zumitos y pastillas que supuestamente promovían el crecimiento. Nada de esto ha ayudado».

La familia confía esperanzada en el doctor Loose, que ha ayudado ya a cientos de niños a lograr un desarrollo normal, y también es optimista en el caso de Lucas: «En un plazo de tres a cinco años, las piernas tendrán la misma longitud y el niño ya no tendrá que llevar plantillas. Ya se ha eliminado el riesgo de que algún día todo el aparato locomotor se viera perturbado y provocase fuertes dolores».

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